
El principal recurso turístico calabrés es el mar, con una larga costa que se asoma sobre dos litorales, el litoral Ionio y el litoral Tirreneo, con una particular riqueza de la fauna íctica, en un paisaje que se alterna entre playas y arrecifes.
El escaso desarrollo industrial y la ausencia de grandes centros urbanos en la mayoría del territorio ha permetido que se mantuviera por mucho tiempo el mar incontaminado.
Por eso, la Calabria todavía es hoy considerada un paraíso natural.
En los últimos años, se han asestado en la capacidad de acoger amablemente los turistas en las estructuras hoteleras, promuoviendo un aumento de los turistas en la Región. Además de las metas turísticas más conocidas y las renombradas localidades marítimas, también a lo lejos del mar, hay riqueza de historia, de tradiciones y sobretodo arte, cultura, fortalezas, iglesias, bosques y cuencas naturales.