La palabra clave es "hospitalidad" cuando nos encontramos en tierra Calabresa. Por eso, os puedo asegurar que este adjetivo no se pudiera quitar a ningún Calabrés.
Estoy hablando de gente que siempre arrimarían el hombro, que no se llevaran consigo por ningún motivo, sea si rico o pobre, gente que lograría para que el hospedador se sintiera en casa suya, gente que conoció y conoce el real sentido de la palabra "generosidad".
Junto alla palabra "hospitalidad", también podemos añadir otras dos, "respeto" y "educación".
En las relaciones con los otros, el calabrés es una persona que no sigue la regla del " hoy por ti mañana por mí", más bien, por primero piensa en tutelar los intereses de los otros, y después los suyos.
Cuando se habla de "amistad", no existe nada que no tenga una solución y este porque no llega a ser considerada una simple relación de oportunismo, sino unión vital, unión sagrada, unión que cada calabrés cultiva, sin nunca desarraigar.
Pueden ser considerados valores sagrados, en primer lugar la familia como valor imprescindible, en segundo lugar se coloca la amistad y en el tercero ponemos, la unión con la tierra, que vive en cada uno de ellos.
En todo eso, tenemos en cuenta la palabra "respeto", valor siempre presente que aparece en las actitudes, en las palabras atentas y eleccionadas de cada calabrés, para que no se equivoque con los otros.
Pero a pesar de todo, el calabrés también es el que ríe tambièn en las situaciones feas, es el que es curioso y siente siempre la necesidad de saber todo de todo el mundo, es el que habla por los codos, es el que no se da cuenta de las formalidades, es el que quiere la cocina de su madre, pero también es el que no olvida...
sabato 2 gennaio 2010
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